En la antesala del relevo generacional, uno, como maestro, debe preguntarse acerca de la tecnología como referente epistemológico: las redes, la televisión y el cine en línea, el porno, la videopresencia instantánea y, para colmo, enfrentamos por primera vez una entidad más inteligente que la humanidad.
Uno, lejos del salón de clases y de las asignaturas forzadas de los programas vigentes, debe intrigarse con aquello que resulte entretenido para una raza sobrecargada de información, dependiente de versiones cada vez más inmersivas de la realidad para cada individuo; sin querer, buena parte de la raza tiene uno o varios teléfonos digitales, si no otras pantallas que nos acompañan 24/7.
Esta conquista vuelve la singularidad del arte más sensible a aquello a lo cual hasta ahora no se ofrecía hacia adentro, pero hemos dado, sin solicitarlo, paso a dudas viejas que se vuelven relevantes acerca del valor de la experiencia de todo aquello que nos permite estar en esta plataforma como promotor de lo contrario: dejar la silla y aventurarse al mundo material.
Esta entrada alude al primer eslabón de una larga épica hacia el origen del arte y, en consecuencia, del lenguaje y de la cosmovisión misma del hombre como entidad diferenciada de las demás especies.
La aventura desde México obliga a reconocer la otra conquista no tan antigua del islam en la península; gracias a la aleatoriedad del cosmos, opté por conocer brevemente Málaga por el capricho triple de sus museos, monumentos y tradiciones.
Córdoba y Sevilla fueron escalas obligadas hacia el Medio Oriente y África, para emprender el retrato complejo en la apreciación de un mexicano acerca de algo imposible para nosotros, como las pirámides y toda la arqueología pertinente al trazo de seis mil años hacia atrás, a través del filtro del Estado árabe.
La pasión por documentar los fenómenos de mi vida como un performance estético funcionó sin causar problemas, dando origen a miles de fotografías que están colgadas en un par de nubes y a estos videos cortos cuyo impacto pretende, como siempre, usar el medio para inspirar a alguien más, en la misma búsqueda ancestral.
En cuanto a los vínculos que llevan a las series de fotografías en Lightroom de Adobe, para no volver esta página muy pesada, quedan a consideración de quien quiera rastrearlos, ya sea en Facebook, LinkedIn o X, según la secuencia de las fechas en las que fueron publicados, de febrero a junio de este año, y también están accesibles en mi catálogo de Patreon.


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